viernes, 12 de marzo de 2010

Quiroga

Al leer los cuentos de Horacio Quiroga nos embarcamos en uno de nuestros más temidos temas: La Muerte.
“Más Allá”, y sus moscas verdes que “huelen” la muerte, es la expresión de nuestra incertidumbre. Nadie sabe cuándo va a morir. Hay personas que aún con un mal incurable pueden pasar años y años resistiéndose a este y pueden vivir mucho más tiempo de lo que cualquier medico hubiera predicho, hay otras que con una simple caída pueden morir inesperadamente. Lo que logran hacer las moscas verdes es lo que a todos nosotros nos gustaría hacer, pronosticar cuándo moriremos o cuándo morirá alguien, como dice Quiroga, las moscas verdes “...olfatean la descomposición de la carne mucho antes de producirse la defunción del sujeto…”, ahhh cuánto diéramos muchos por tener un par de estas moscas!
En “El llamado” el autor va un poco más allá de lo que nos gustaría: lo que es: no hay modo de escapar a la muerte. Es un llamado que tenemos desde que nacemos, algo inevitable que por más que evitemos, como hace la madre con su hija, ya tenemos nuestro momento para morir y de ese momento no obstante todo tipo de precaución para evitarlo, no podemos escapar. La mamá deja de salir con su hija, deja de hacer actividades por temor a que suceda lo inevitable, pero es eso precisamente, la muerte es inevitable, la muerte llama tarde o temprano nos guste o no.
Y es que en este cuento Quiroga, a mi parecer tiene esa perspectiva fatalista de los griegos, como lo hemos comentado en clase, no solo menciona que una vez que la muerte llama no se puede escapar de ella sino que ya tenemos predestinado como moriremos.
“El Hijo” representa el dolor y el temor a perder a las personas que amamos. La angustia del padre que recorre el bosque buscando a su hijo y cuando lo encuentra muerto se niega a reconocerlo y hala con él como si no hubiera sucedido nada, se engaña, NIEGA la muerte que es lo que nosotros hacemos en nuestro diario vivir.

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