viernes, 12 de marzo de 2010

Lengua y cultura

Con el pasar de las clases se ha señalado que toda lengua sin importar la cultura, tiene tres aspectos sintáctico, semántico y fonológico. Y que como dice el autor, “las gramática es, en lo esencial, una y la misma para todas la lenguas, aunque accidentalmente puedan observarse variaciones en ellas…” En esta lectura el autor se va a centrar en estas “diversidades”.
Unas lenguas como el castellano “conjugan los verbos”, yo amo, pero otras como el mandarín no, yo amar, unas lenguas son más “sintéticas”, como dice el autor, que otras. Además el cómo se construye la oración cambia también, en unas oraciones el sujeto se antepone en otras es el verbo; el autor aquí menciona que esto si se quiere podría asociarse con que una cultura se mas activa que otra, que realmente me parece absurdo.
En el plano léxico, las diferencias son más evidentes aún y en opinión del autor tienen que ver con la relación que se da entre el entorno y el vocabulario. Porque las palabras nacen de nuestra necesidad de ponerle nombre a un objeto que nos rodea, así por ejemplo, un costarricense tiene solo una palabra para decir nieve, mientras un esquimal tiene una infinidad de ellas, es lógico que esto suceda, no sé francamente en el Congo, en uno de los tantos dialectos que hay cuantas palabras para decir nieve tendrán o se la tiene! Y las palabras nacerán en cada cultura de acuerdo a su necesidad. Recordemos que la lengua es un instrumento que utilizamos para ponerle orden a nuestro entorno, y para o tener temores acerca de sucesos u objetos que desconocemos.
El autor menciona a Humboldt, quién fue el primero en elaborar la idea de que las diferencias culturales estaban ligadas con las diferencias lingüísticas. Para Humboldt, las diferencias lingüística causarán las diferencias culturales (y no viceversa como se podría pensar). Humboldt dice que una lengua analítica como el mandarín hace que el chino piense y actúe de manera clara, directa y al grano, mientras una lengua flexiva como el alemán hace que el discurso de los alemanes sea más existencial menos claro, que razone más hacia lo abstracto que lo concreto como el chino. Prácticamente Humboldt dice que nosotros pensamos de acuerdo a como la lengua nos deja pensar.
El artículo termina considerando las tesis de Sapir y la de Whorf. Sapir acepta que en el caso de léxico sí haya una relación estrecha entre lengua e intereses culturales pero que en relación a las diferencias estructurales que esto no tiene consecuencia en las diferencias culturales. Whorf por su lado, dice que el pensamiento está condicionado por la lengua, y que cada lengua tiene una serie de modelos diferente que van a tener repercusiones en nuestra cultura, “…pensamos con la lengua, en la lengua y, a menudo, según la lengua”. Ambas hipótesis entran dentro de la categoría de “relativismo lingüístico”.
Yo creo que la lengua es un instrumento que nace a partir de nuestras necesidades y que las necesidades son parte de nuestra cultura y esto explica el porqué de las diferencias que surgen pero , por otro lado puedo entender que depende de cómo desarrollemos nuestra lengua luego ésta podrá condicionarnos, están correlacionadas.

Quiroga

Al leer los cuentos de Horacio Quiroga nos embarcamos en uno de nuestros más temidos temas: La Muerte.
“Más Allá”, y sus moscas verdes que “huelen” la muerte, es la expresión de nuestra incertidumbre. Nadie sabe cuándo va a morir. Hay personas que aún con un mal incurable pueden pasar años y años resistiéndose a este y pueden vivir mucho más tiempo de lo que cualquier medico hubiera predicho, hay otras que con una simple caída pueden morir inesperadamente. Lo que logran hacer las moscas verdes es lo que a todos nosotros nos gustaría hacer, pronosticar cuándo moriremos o cuándo morirá alguien, como dice Quiroga, las moscas verdes “...olfatean la descomposición de la carne mucho antes de producirse la defunción del sujeto…”, ahhh cuánto diéramos muchos por tener un par de estas moscas!
En “El llamado” el autor va un poco más allá de lo que nos gustaría: lo que es: no hay modo de escapar a la muerte. Es un llamado que tenemos desde que nacemos, algo inevitable que por más que evitemos, como hace la madre con su hija, ya tenemos nuestro momento para morir y de ese momento no obstante todo tipo de precaución para evitarlo, no podemos escapar. La mamá deja de salir con su hija, deja de hacer actividades por temor a que suceda lo inevitable, pero es eso precisamente, la muerte es inevitable, la muerte llama tarde o temprano nos guste o no.
Y es que en este cuento Quiroga, a mi parecer tiene esa perspectiva fatalista de los griegos, como lo hemos comentado en clase, no solo menciona que una vez que la muerte llama no se puede escapar de ella sino que ya tenemos predestinado como moriremos.
“El Hijo” representa el dolor y el temor a perder a las personas que amamos. La angustia del padre que recorre el bosque buscando a su hijo y cuando lo encuentra muerto se niega a reconocerlo y hala con él como si no hubiera sucedido nada, se engaña, NIEGA la muerte que es lo que nosotros hacemos en nuestro diario vivir.