jueves, 21 de enero de 2010

El espejo de la mente - Edgardo Moreno

Como bien dice Don Edgardo Morena en este articulo, no obstante el tiempo cambie la manera de expresarnos, el simbolismo del lenguaje permite que podamos seguir comunicándonos. Aún cuando las palabras o jerga cambien, la comunicación es la misma, las ideas que se expresan también. Y lo más singular es que logramos comunicar la idea aún cuando talvez no estemos utilizando ni siquiera el mismo idioma.
La comunicación no es exclusiva del hombre, animales, insectos, hasta las bacterias tienen la facultad de comunicarse entre sí. Pero lo que hace el lenguaje humano tan singular y único es su abstracción, su capacidad de desmembrar la idea del "objeto" en diferentes componentes simbólicos. El lenguaje humano se desplaza en el tiempo, es infinitamene productivo, tiene un carácter discreto capaz de transmitirse culturalmente de generación en generación dándole un sentido a nuestro entorno que fluye con el tiempo. El lenguaje humano va más allá de su solo fin de comunicar.
Nos preguntamos siempre ¿cómo empezó el mundo?, ¿de donde apareció Dios? ¿que hay después de la muerte? y así en infinito. Es solo natural que al hablar de lenguaje también nos entre la duda de ¿cómo comenzó el lenguaje? Me inclino personalmente a pensar que fue instintivo y necesario para sobrevivir, genéticamente llegamos a tener ciertas predisposiciones cerebrales para desarollar nuestro lenguaje y esta capacidad nos dió una ventaja sobre otros seres que tal vez estaban evolucionando paralelamente a nosotros y que al no poderse comunicar con igual facilidad y asi facilitar su sobrevivencia, se extinguieron.
Sin embargo, al igual que otras preguntas que a veces nos planteamos, serán siempre hipótesis, ya que no se pueden contundentemente responder sin un mínimo de fe, y de esperanza.

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